En el deporte, hay historias que se construyen en el día a día. No solo en la cancha, sino también fuera de ella. En esta edición de Inside Inter, conversamos con Milagros, mamá de Pilar y Sofía Falasca, dos jugadoras que hoy forman parte activa del equipo femenino del club, cada una desde su categoría, pero unidas por un mismo propósito: disfrutar, aprender y crecer a través del fútbol.

Sofía, actualmente en la categoría U16. Pilar, por su parte, forma parte de la categoría U10, pero también compite en U12, donde disputa su segundo torneo consecutivo. Ambas transitan momentos distintos, pero comparten la misma entrega, el respeto por el deporte y el sentido de pertenencia que sienten por Inter CF.

Desde su experiencia como madre, Milagros nos habla del día a día acompañando este proceso, y también del valor de lo que se vive en el camino: la relación entre hermanas, los aprendizajes fuera del campo y el impacto positivo que tiene el deporte en la formación de sus hijas.

¿Cómo describirías la experiencia de ver a tus dos hijas crecer dentro del fútbol, cada una en su categoría, pero compartiendo la misma pasión por el deporte?

Es increíble ver cómo se van desarrollando y madurando a través de los años. Me siento muy orgullosa de ver el compromiso de ambas todos los días y cómo eso las hace mejores jugadoras, compañeras y deportistas. Compartir momentos relacionados con el fútbol y compartir Inter específicamente las ha unido mucho más como hermanas. Comparten el cariño por el mismo club, se apoyan mutuamente, y eso es muy lindo de ver como mamá.

¿Qué significa para ti como madre ver a Pilar, siendo tan pequeña, asumir retos jugando en dos categorías (U10 y U12) y destacarse en ambas?

Me llena de orgullo ver a Pili, que a pesar de ser tan chiquita, asume su compromiso con dedicación y esfuerzo en ambas categorías, disfrutando y divirtiéndose mucho con sus amigas y coaches. Participar activamente en una categoría superior la motiva a esforzarse más y a desafiarse como jugadora.

Sofía ya está en la categoría U16, ¿Cómo ha sido para ti acompañar todo ese proceso desde sus primeros pasos en el fútbol hasta verla hoy en día como una jugadora más formada y con más experiencia?

Desde los comienzos de Sofí en el fútbol, que a diferencia de Pilar fueron más tardíos debido al COVID, vi cómo se fue enamorando del deporte todos los días un poco más. Acompañarla en ese proceso de evolución ha sido un privilegio y un orgullo. Hoy en día la veo mucho más cómoda, segura dentro de la cancha y con muchas ganas de seguir aprendiendo y superarse día a día.

¿Cómo manejas la logística y el tiempo cuando las dos tienen partidos, entrenamientos y torneos en simultáneo? ¿Qué tan involucrada estás en su preparación?

La logística sinceramente es demandante. Tengo tres hijos futbolistas y los fines de semana están dedicados en gran parte a sus partidos, y durante la semana a sus entrenamientos. Como padres estamos muy involucrados; los acompañamos siempre que podemos, y si hay superposición, nos dividimos. En cuanto a su preparación, intentamos que ellos sean responsables y se organicen con lo que necesitan para sus partidos o torneos.

¿Qué valores o aprendizajes crees que el fútbol les ha dado a tus hijas fuera de la cancha?

El fútbol, como todo deporte en equipo, es fundamental para el desarrollo de los niños. Aprenden sobre trabajo en equipo, manejar frustraciones, el compañerismo, el respeto, y también a ganar y perder. Todo eso forma parte de la vida y es invaluable para su formación integral.

¿Sientes que el fútbol ha fortalecido su relación como hermanas? ¿Cómo es verlas compartir esta misma pasión, aunque estén en etapas diferentes?

Estoy segura de que sí. Comparten muchos momentos: desde prepararse para entrenar, salir a patear juntas, hacer análisis de partidos o tener charlas futboleras. Todos esos momentos las conectan mucho más y es hermoso ver cómo su relación se fortalece a través del deporte.

¿Cuál ha sido hasta ahora el momento más emocionante o que más recuerdas como mamá, viendo a alguna de tus hijas jugar en Inter?

No sé si es un momento puntual, pero siempre me emociona ver dentro de los equipos de Inter esos gestos de compañerismo y cariño por el club. Como cuando meten un gol y se abrazan, o cuando pierden y se apoyan entre ellas sabiendo que se gana y se pierde en equipo. En el caso de mis hijas, lo que más me conmueve es verlas disfrutar dentro de la cancha. Cuando las veo felices, para mí eso lo vale todo.

¿Qué te motivó a confiar en Inter CF como el lugar para que tus hijas se formen como futbolistas y como personas?

Cuando regresamos de vivir un año en Chile, Pilar nos pidió ir a Inter. Desde el primer entrenamiento supe que era el lugar indicado para mis hijas. La forma en que nos recibieron, la organización, los entrenamientos, los coaches, las familias… todo fue increíble. Inter es una gran familia, y eso lo hace muy especial.

¿Qué mensaje le darías a otras familias que tienen niñas interesadas en el fútbol, pero aún no se atreven a dar ese primer paso?

Apoyarlas es una gran oportunidad. Es mucho más que enviarlas a entrenar: es permitirles desarrollarse, hacer amistades fuera del entorno escolar, aprender a competir, a comprometerse y a crecer como personas. Y si es en Inter, mucho mejor, porque encontrarán una segunda familia.

¿Cómo te visualizas como mamá en unos años si tus hijas siguen este camino deportivo? ¿Te imaginas acompañándolas en nuevas metas, incluso fuera del país?

Como papás, nuestra idea es apoyarlas siempre en lo que las haga felices. Si el fútbol es su pasión, estaremos ahí para acompañarlas, en Panamá o en cualquier lugar del mundo al que las lleve su camino.


En Inter CF, el crecimiento de cada jugadora no solo se forja en la cancha, sino también gracias al apoyo incondicional de quienes creen en su proceso desde el primer día.

Gracias por acompañarnos en esta historia.

Nos reencontramos en el próximo Inside Inter. ¡Hasta la próxima semana!

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