
El máximo goleador de la Atevo Cup en la categoría U10B define su juego con una imagen muy clara: la de un tigre concentrado en su objetivo. Con ocho anotaciones, Juan Pablo Chávez convirtió su esfuerzo, disciplina y entrega en uno de los reconocimientos más importantes de su joven camino con Inter.
“Dentro de la cancha me describiría como un tigre cuando tiene la mirada fija en su presa. En mi caso, siempre tengo la mirada fija en el balón y en el marco”, asegura.
La emoción de marcar
Para Juan Pablo, el fútbol combina emoción y desafío. Disfruta especialmente ese instante en el que el balón entra al arco y puede celebrar junto a sus compañeros, pero también valora todo el trabajo que hay detrás de cada jugada.
“Lo que más disfruto es sentir la adrenalina cuando marco un gol o cuando mi equipo logra una anotación. Me gusta saber que puedo dominar el balón con los pies. Parece fácil, pero no lo es”.
Su historia con Inter ya acumula varios recuerdos importantes. Cuando apenas comenzaba en la Academia, celebró el título de la Golden League con la U8 y aportó varias anotaciones. Después llegaron nuevas experiencias, como su gol de chilena ante Suárez Academy en LPP y el campeonato de Boys Champions, conquistado en una emocionante definición por penales.
Cuando le preguntan cuál de esos momentos es su favorito, su respuesta refleja cuánto ha disfrutado el camino: “¡Esa es fácil, tengo muchos! Y puedo seguir…”.
Un premio al esfuerzo
Su referente es Cristiano Ronaldo, no solamente por sus goles, sino por el trabajo que lo llevó hasta lo más alto.
“Es mi jugador favorito porque se esforzó mucho para llegar hasta donde está, incluyendo su disciplina”, explica Juan Pablo.
Esa misma combinación de esfuerzo y disciplina fue la que le permitió convertirse en el máximo goleador de la Atevo Cup con ocho tantos. Un logro que al comienzo del torneo veía lejano, pero con el que alguna vez había soñado.
“Este premio significa para mí esfuerzo, disciplina y entrega del alma en la cancha. Al inicio jamás imaginé llegar hasta allí, pero sí soñé con algún día alcanzarlo”.
Juan Pablo también reconoce el acompañamiento de sus entrenadores Baltazar, Gustavo y Francisco, quienes han sido parte importante de su crecimiento. Con muchos recuerdos ya construidos y nuevos objetivos por delante, su mirada continúa fija en el balón.


