
El último torneo de Saúl Picciotto con los Titans comenzó como tantas veces lo imaginó: celebrando un gol junto a sus compañeros. El delantero y senior —una de las figuras más reconocidas del Instituto Albert Einstein por su trayectoria tanto en fútbol como en baloncesto— abrió el marcador en la victoria 2-0 frente al Instituto Rubiano.
No era un debut sencillo. Los Titans tenían enfrente a uno de los equipos más fuertes de la categoría, pero el resultado confirmó que están preparados para competir en esta temporada.
“El partido fue muy complicado, pero nos demostró que podemos competir con cualquier equipo del torneo. Sin duda, vamos a poder lograr cosas grandes en este torneo si nos enfocamos”, aseguró el #8.
Un gol para comenzar la despedida
El primer gol de la temporada de los Titans nació en un centro de Chitrit que quedó frente al área. Picciotto superó a un rival, encontró el espacio por la derecha y definió para adelantar a los Titans.
“Cuando el balón entró sentí un alivio grandísimo y mucha alegría de poder celebrarlo con mis compañeros”, recordó.
El gol tuvo un significado especial: no solo encaminó una victoria importante, sino que también marcó el comienzo de su última temporada representando al Instituto Albert Einstein en la Copa Talento Colegial.
Una historia construida en dos canchas
Picciotto ha crecido dentro del torneo defendiendo a los Titans en dos disciplinas. Uno de sus primeros recuerdos es la final de fútbol U12 que perdieron, una experiencia que hoy observa desde otra perspectiva.
“Mirando hacia atrás me doy cuenta de cómo crecimos como equipo, no solo en el fútbol, sino también en el básquet. Todos los momentos que vivimos juntos nos convirtieron en una familia”.
Cada deporte también ha dejado enseñanzas diferentes en su formación. Del fútbol aprendió a confiar en sus compañeros y a entender que no siempre tiene que ser quien complete la jugada. En baloncesto, por su parte, le enseñó a pensar rápido, adaptarse y continuar después de cometer un error.
“Juntos me han enseñado que crecer no es solo ganar, sino aprender de cada momento y de las personas que te rodean”, expresó.
El último objetivo del #8
Comenzar su último torneo despierta sentimientos encontrados. Saúl admite que se siente “muy triste y un poco viejo”, pero, sobre todo, orgulloso y agradecido por lo vivido durante estos años.
“La Copa Talento dejó una huella en mi infancia por todas las amistades nuevas y los momentos felices que me ha brindado”.
Ahora quiere despedirse de la mejor manera posible: compitiendo junto a la familia que construyó en el camino y llevando a los Titans hasta el título.
“Definitivamente, me gustaría ganar la Copa y cerrar con broche de oro esta etapa. Si Dios quiere, vamos a poder lograrlo”.
by Verónica Rodríguez
@copatalento


